miércoles, 21 de enero de 2026

"Solenoide", o la novela como máquina de pensamiento

Leer Solenoide es ingresar en una novela que no se conforma con contar una historia, sino que aspira a convertirse en una máquina de pensamiento, un artefacto narrativo que cuestiona la realidad, el lenguaje y la identidad desde sus cimientos. Publicada en 2015, esta obra monumental de Mircea Cărtărescu ha sido leída por la crítica como una de las grandes novelas europeas del siglo XXI, no tanto por su argumento —deliberadamente difuso— como por su ambición totalizante. Solenoide no busca la comodidad del lector: exige entrega, atención y una disposición a dejarse arrastrar por una prosa hipnótica que se mueve entre el diario íntimo, la autobiografía ficcional, el tratado filosófico y la alucinación metafísica. En ese sentido, la novela se presenta como una experiencia radical, una invitación a repensar qué puede ser hoy una novela y qué puede hacer la literatura cuando renuncia a las fórmulas narrativas convencionales.

Mircea Cărtărescu: un autor en los límites del lenguaje

Mircea Cărtărescu nació en Bucarest en 1956 y es, desde hace décadas, una de las figuras centrales de la literatura rumana contemporánea y europea. Poeta, ensayista, narrador y profesor universitario, su obra se ha caracterizado por una constante exploración de los límites entre realidad y ficción, sueño y vigilia, memoria y delirio. Comenzó su trayectoria en la poesía —marcada por una fuerte impronta surrealista y onírica— y pronto se consolidó como narrador con libros que desafiaban las estructuras tradicionales, como Nostalgia y la trilogía Cegador. Estos textos le valieron reconocimiento internacional y lo situaron como un autor de culto, admirado tanto por lectores exigentes como por la crítica académica.

Cărtărescu ha sido frecuentemente mencionado como candidato al Premio Nobel de Literatura, y su obra se estudia hoy en universidades de todo el mundo. Su escritura se distingue por una prosa exuberante, densamente metafórica, que combina referencias científicas, filosóficas, literarias y autobiográficas. En Solenoide, esta poética alcanza una de sus formas más radicales: el autor renuncia deliberadamente al éxito narrativo tradicional para construir una novela que funciona como una confesión existencial y, al mismo tiempo, como un desafío a la idea misma de realidad. No es casual que Cărtărescu haya definido esta obra como su libro más personal y más libre, una novela escrita al margen de cualquier expectativa comercial o institucional.

Una reseña de Solenoide: la vida como anomalía

El protagonista de Solenoide es un profesor de lengua rumana en un instituto de Bucarest, un hombre sin nombre, frustrado, solitario, que vive una existencia gris en la Rumanía de la segunda mitad del siglo XX. Este narrador comparte con el propio autor una biografía parcialmente reconocible —el fracaso literario, la sensación de haber quedado al margen del “destino” glorioso—, pero pronto queda claro que no estamos ante una autobiografía convencional, sino ante una autobiografía deformada, atravesada por lo fantástico y lo imposible. Desde las primeras páginas, el lector percibe que la novela no se rige por las leyes del realismo, sino por una lógica onírica, donde lo cotidiano se ve constantemente invadido por lo extraño.

El elemento central —y simbólico— de la novela es el solenoide, un dispositivo electromagnético oculto bajo ciertas casas de Bucarest que parece alterar la percepción del espacio, el tiempo y el cuerpo. Estos solenoides funcionan como metáfora del deseo de trascendencia, de la posibilidad de escapar de la gravedad del mundo físico y social. Alrededor de ellos, la novela despliega una serie de episodios inquietantes: reuniones secretas, cuerpos deformes, enfermedades inexplicables, visiones místicas, experiencias extracorporales. Todo ello narrado con una minuciosidad casi obsesiva que convierte cada página en un territorio ambiguo entre la ciencia y el delirio.

Más que una trama en sentido clásico, Solenoide propone una acumulación de estados de conciencia. El narrador reflexiona sobre el fracaso, el dolor físico, la humillación cotidiana, el amor imposible, la literatura como salvación y como condena. La ciudad de Bucarest aparece retratada como un organismo vivo, opresivo y alucinado, una suerte de doble del propio narrador. La prosa de Cărtărescu, rica en imágenes y asociaciones inesperadas, construye una atmósfera envolvente que recuerda tanto a Kafka como a Proust, a Borges como a la tradición mística. Leer Solenoide es aceptar que la novela no avanzará hacia una resolución clara, sino hacia una intensificación de la experiencia interior.

El valor de Solenoide en el contexto actual

En un mundo literario cada vez más dominado por narrativas breves, tramas eficaces y lecturas rápidas, Solenoide se erige como un gesto de resistencia. Su extensión, su densidad y su negativa a ofrecer respuestas fáciles la convierten en una obra profundamente contracultural. Sin embargo, es precisamente esa radicalidad la que la vuelve especialmente pertinente para el lector contemporáneo. Solenoide habla del malestar, de la sensación de no encajar, de la conciencia de vivir en un mundo que parece haber perdido cualquier promesa de sentido. En ese aspecto, la novela dialoga de manera directa con las inquietudes existenciales del siglo XXI.

Además, Solenoide plantea una reflexión poderosa sobre el papel de la literatura. Frente a una realidad percibida como insuficiente o falsa, la novela propone la imaginación como una forma de resistencia ontológica. No se trata de escapar del mundo, sino de revelar sus fisuras, de mostrar que lo que consideramos “real” es apenas una de muchas capas posibles. Esta concepción conecta a Cărtărescu con una tradición literaria que va del romanticismo visionario al modernismo y la posmodernidad, pero lo hace desde una sensibilidad contemporánea, marcada por la ciencia, la biopolítica y la crisis del sujeto.

Finalmente, el valor de Solenoide reside en su ambición ética y estética. Es una novela que no busca agradar, sino decir algo verdadero, incluso incómodo, sobre la experiencia humana. Para el lector actual, enfrentarse a este libro es aceptar un reto: leer no para entretenerse, sino para pensar, para sentir y para cuestionar las propias certezas. En ese sentido, Solenoide no es solo una gran novela; es una afirmación radical de lo que la literatura todavía puede ser.

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